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83 – SURSUM CORDA. ¡ARRIBA LOS CORAZONES!

“Sursum Corda” es el nombre de una institución que ofrece sus servicios a ti y a todos tus familiares y amigos. No se trata de una institución comercial que hace propaganda de sus productos y que lo que busca en el fondo es dinero.

Se trata de una institución que tiene un secreto y quiere comunicártelo a ti y a tus amigos porque cree que le será de enorme valor y utilidad. En una palabra quiere ofrecer este secreto.

Hay un mal que padecemos muchísimos en una u otra forma. Recuerdo una campesina que se quejaba de “aburrimiento” pero hoy se habla más bien de “depresión” y se traduce en tristeza, tensión, preocupación, aburrimiento, quejas y en mil molestias, aun enfermedades. Se pierde gusto por la vida. Hay cansancio, hay desánimo. Buscando remedio se va al médico y hoy día mucho al psicólogo, como que el psicólogo tiene que darle el secreto del bienestar, devolverle, por decirlo así, el amor a la vida.

Hay quienes buscan otras soluciones, malas soluciones que los hunden en abismos mucho mayores. Buscan la solución en el alcohol o en la droga. El alcohol les levanta por un momento el ánimo, la droga los sume por un momento en mundos de fantasía para devolverlos mucho peor situados en mil miserias creadas por ellos mismos. Es fácil caer en las garras de la adicción al alcohol o a la droga. Es tremendamente difícil liberarse sin una ayuda muy especial. Nosotros creemos que te podemos ayudar. Precisamente porque creemos tener el secreto y el camino a la felicidad. “Sursum Corda”, “arriba los corazones”.

No pretendemos reemplazar a médicos y psicólogos. El médico tiene sus tratamientos y el psicólogo tiene sus recetas y recomendaciones. Nosotros tenemos otra forma de acercarnos a lo que te molesta, te deprime, te quita la felicidad. Creo que ahí podemos contagiar sanidad.

El Sursum Corda, quiere también influir desde otro ángulo. Cree que se necesita también una sanación ambiental para superar el alcohol y la droga, para salir de la tristeza y depresión, le falta otro compuesto que puede y debe aportar el Sursum Corda: el contacto con una mano generosa, con una mirada cariñosa, con una ayuda gratuita. Todo esto quiere aportar el Sursum Corda.

Es el fuego el que enciende otros fuegos. Es la alegría de quien sirve lo que suscita otra alegría.

Solo el amor despierta otro amor.

Sursum cree que el fuego puede mantenerse entre las brasas. Sursum cree que esas miradas ahora tal vez cansadas y medio apagadas, buscan su objetivo. Sursum sabe que el amor egoísta saturado de sí mismo puede encenderse en amor generoso, oblativo, capaz de renovar la vida. Sursum Corda sabe que hay espíritus que buscan su oportunidad y siente que ella misma podría ser esta oportunidad.

Lo mismo en otras palabras. A mi juicio el alcoholismo y la drogadicción son productos directos del egoísmo. Son la quintaesencia del egoísmo, del buscar para sí un placer solitario.

Lo mismo podríamos afirmar de la depresión y tristeza, es un encerrarse en el ego. La superación estaría en despertar al amor generoso, al amor de alteridad. Recoger el precepto “amar al prójimo como a ti mismo”. El terapeuta ofrece sus servicios al enfermo, realmente también pide una retribución, ésta no es obstáculo para que ame al enfermo y busque con amor su sanación. A pesar de su egocentrismo es posible que el enfermo capte este amo. Mi tesis es que la experiencia del amor generoso es muy sanadora. El contagio de este amor lo podría ser definitivamente.

Contra mi tesis se podría objetar que la situación de tantos matrimonios en que la mujer ama con toda su vehemencia y el marido se mantiene en el alcoholismo y en la droga. Ahí el amor de la mujer se encontraría impotente para vencer el egoísmo del hombre. Confieso que el amor de la mujer a veces se muestra impotente por sí solo pero si se complementa con un ambiente social de amor y comprensión podría vencer el egocentrismo egoísta. De todas maneras el terapeuta debe rodear al paciente de un contexto terapéutico, es decir, de amor generoso de alteridad. El enfermo debe sentirse rodeado por el amor del prójimo.

Cómo materializar lo anterior.

El terapeuta de Sursum Corda debe ser capaz de amar y debe interiorizarse en la vida del paciente hasta quererlo de veras. Debe buscar y alcanzar un auténtico amor. No un amor posesivo como a veces buscan los psicólogos, sino un deseo pleno por el bien del enfermo. Asegurar la autenticidad de este amor. La segunda condición es no cobrarle nada, poner todo su interés en el bien del paciente. Lo tercero es socializar su situación y el deseo de su mejoría. Socializar con su familia por de pronto o con algunos miembros vinculados con él, pero también con otros amigos míos socios de Sursum Corda, gente que quiere vincularse generosamente con algún necesitado. Pueden ser algunos enfermos que sufren y se interesan para compartir sus sufrimientos con otro que también sufre.

Puede también compartir el interés y el cariño, pueden compartir interés y cariño gente que quiere contribuir económicamente, sustentar los gastos implicados, pero todo esto libre y generosamente.

Termino insistiendo en lo que me parece decisivo: abrirnos y abrir a todos nuestros amigos y socios al valor terapéutico del amor generoso, el amor que supera el egoísmo de los intereses particulares y se aplica a sanar superando el encierro de la tristeza, el alcohol y la droga.

P. José Aldunate, S.J.
7 de febrero 2014

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